Alice d'Abanville, una actriz inmensamente
famosa de la escena londinense, y Louis
Ruinard, un director de culto francés, son dos
personalidades extraordinarias. Fueron la
pareja más glamorosa de los 70s. Las cinco
películas que hicieron juntos tuvieron un
éxito colosal en la época y se convierten en
películas de culto.
Su historia de amor acaba
repentinamente. Alice desaparece de la noche
al día de la vida de Louis, sin que él sepa el
motivo. Ella vuelve a su Inglaterra natal,
donde se casa rápidamente con un joven Lord,
con un hijo, Paul. Al abandonar a Louis, ella
dejó a un lado su carrera cinematográfica,
consagrándose exclusivamente al teatro. Ella
se convierte en su país en una verdadera
leyenda, reconocida por la Reina. Treinta años
más tarde, Louis llega a Londres para rodar su
película número 34. Ha elegido Inglaterra
porque se trata de una comedia sobre la
hipocresía y la frustración. Los organizadores
de los Batar (equivalente inglés a los Césars
de Francia) deciden otorgarle un premio por el
conjunto de su carrera. Evidentemente es Alice
a quien se pide que haga la entrega, a pesar
de no haberse visto en treinta años. De hecho,
han hecho todo lo posible para no verse desde
su abrupta e incomprensible separación.
Notas del director
La razón por la que quería
hacer DESACCORD PARFAIT es muy simple: el
deseo de volver a la comedia y hacerlo con un
dúo de actores que brillaran en mi propio
panteón personal: Charlotte y Jean. Quería
hacer una comedia romántica con personajes que
nos hagan reír, porque nos conmueven, y nos
conmueven porque nos hacen reír. También
quería hacer una loca historia de amor que
pasa por la vida como ligeros espacios
cruzados con destellos en el aire.
Pero eso no es todo. A
pesar de la forma en la que trataron a
Napoleón, siempre me han gustado los ingleses
y su planeta físico y mental que se mueve en
un sistema solar diferente al nuestro. El
hecho de que el canal que nos separa de
nuestros vecinos complique más la historia de
amor me encantaba puesto que añadía picante a
la reunión imposible de los dos enamorados. En
resumen, una comedia de amor, Charlotte
Rampling y Jean Rochefort (pero también, por
supuesto, Isabelle, James, Ian, Simon y los
demás), Inglaterra, y un perro pedorreo. DOS
VECES EN LA VIDA es mucho mejor que una vez en
la vida. (Antoine de Caunes)