Año 1943. Los Nazis quieren un Berlín "limpio"
de judíos. Casi 70.000 judíos han sido
deportados de la capital del Reich alemán en
los últimos meses. Los últimos judíos serán
llevados a Auschwitz en abril. Entre los pocos
judíos que todavía se encuentran en Berlín
reina el miedo. Cada día, cada noche, puede
venir la Gestapo, irrumpir en sus casas,
apalizarlos, arrastrarlos a la calle y
deportarlos en camiones.
Y de pronto el terror se
convierte en certeza para 688 judíos. Jóvenes
o viejos, hombres, mujeres, niños, familias,
matrimonios, embarazadas, extraños o amigos,
académicos, artistas o trabajadores, eso ya no
tiene importancia. Todos son llevados a la
estación de Grunewald - vía 17 - y encerrados
en vagones de ganado. Un viaje en tren con un
sólo destino: Auschwitz.
El viaje a la muerte segura
dura seis días. Comienza una lucha contra el
calor insoportable, el hambre y la sed. En su
desesperación, algunos intentan huir, entre
ellos, Henry y Lea Neumann con sus dos hijos,
una pareja de enamorados, el cabaretista Jakob
Noschik y la pianista Gabriella Hellmann, el
Dr. Friedlich, un jóven y valeroso hombre
llamado Albert Rosen y la jóven Ruth
Zilbermann.