Lyra Belacqua sólo tiene 12 años, pero incluso
ella sabe que hacer lo que te dicen en lugar
de hacer lo que sientes que está bien puede
tener resultados muy diferentes. Huérfana
rebelde que vive como una reclusa en Jordan
College en la ciudad de Oxford, Lyra pertenece
a un mundo que es uno de muchos mundos
paralelos: mundos no vistos, dimensiones
intangibles donde la humanidad se desarrolla
con sutiles diferencias.
Pero Lyra nunca está sola
en el suyo. Ella va a todas partes con su
daimonion, un pequeño animal, siempre
cambiante, llamado Pantalaimon. En otros
mundos, el alma reside dentro del cuerpo de
las personas, oculta y en silencio. En el
suyo, el daimonion es un compañero de por
vida. Pero el mundo de Lyra está cambiando. El
supremo cuerpo de gobierno llamado el
Magisterium está apretando sus garras contra
la población. Su oscura maniobra ha dado lugar
a una erupción de secuestros de niños por una
fuerza misteriosa llamada los Gobblers.
Los rumores que corren
entre los navegantes Gipcios, que han perdido
a muchos de los suyos a manos de los
secuestradores, es que se están llevando los
niños a una estación experimental en el norte
para someterlos a experimentos innombrables.
Cuando el mejor amigo de Lyra, Roger,
desaparece, ella jura viajar hasta el fin del
mundo para rescatarlo. Lord Asriel, el
gallardo y áspero tío explorador de Lyra está
al mismo tiempo organizando un viaje a esa
región para intentar controlar el poder de un
misterioso fenómeno llamado Dust que él piensa
reside donde las luces del norte se cruzan
sobre el helado Círculo Polar Ártico.
Nota del director
Para Lyra, la niña de la
historia en La Brújula Dorada, el viaje
comienza en la seguridad relativa de su casa
de Oxford y sigue hasta los parajes más
recónditos del mundo. Mi viaje con esta
historia se inicia en Londres, hace siete
años, cuando un amigo me sugirió que leyera
los libros de Philip Pullman mientras vivía en
la tranquilidad de dirigir una película
llamada Un niño grande.
Inmediatamente supe que
quería llevar estos libros a la pantalla. Me
sorprendió sobremanera la imaginación, la
audacia y la inteligencia de estos libros. Las
ideas de Pullman se extienden desde el día a
día, hasta lo metafísico y su gran trilogía es
un homenaje nada menos que a la libertad y al
potencial del alma humana. La Brújula Dorada,
el primer libro de la serie, ofrece todo lo
que un cineasta podría desear: una historia
subyugante, personajes fascinantes,
profundidad psicológica y filosófica y un
aspecto maravilloso que llega hasta corazón.
Para mí, no podía existir mejor desafío.