Una anciana aparece asesinada en el salón de
su casa a las afueras de Oxford. Su cuerpo es
descubierto por dos hombres que en ese momento
se encuentran por primera vez: Arthur Seldom,
prestigioso profesor de Lógica, y Martin, un
joven estudiante americano recién llegado a la
universidad con la intención de que el famoso
profesor dirija su tesis doctoral.
La muerte de la anciana no
es sino el primero de una serie de asesinatos
con inquietantes puntos en común. Son crímenes
casi imperceptibles, que podrían incluso pasar
por muertes naturales si no fuera porque cada
uno de ellos viene acompañado de un mensaje:
una imagen, un signo diferente en cada ocasión
que, muerte a muerte, va dando forma a una
serie cuya lógica deberán descifrar los
protagonistas. Recorrer ese camino supondrá
poner a prueba no solo las convicciones
matemáticas sino la propia forma de entender
el mundo del profesor y del alumno ¿Podemos
conocer la realidad? ¿Es posible alcanzar la
verdad?
Comentario del director
Oxford murders es,
básicamente, un thriller de misterio a la
antigua usanza. La película comienza con un
asesinato y el motor de la historia se centra
en el deseo del espectador por descubrir al
asesino. No es nada nuevo. ¿Qué la hace
diferente? En primer lugar, descubrir al
asesino parece imposible si antes no se
soluciona otra pregunta realmente decisiva:
¿es posible conocer la verdad? ¿Es posible
tener una certeza absoluta acerca de algo?
Cuestionarse esto seriamente sí es inusual en
un thriller.
Digamos que la solución del
misterio pasa por saber si el hombre está
realmente capacitado para conocer la realidad
de manera absoluta, o por el contrario, su
maquinaria mental no es lo suficientemente
sofisticada para alcanzar lo que podríamos
denominar una certeza indudable, un axioma
irrefutable. Esto nos implica como
espectadores y como personas.
¿Tiene la realidad una
esencia numérica?¿Existe una lógica oculta que
ordena y explica nuestros actos o, por el
contrario, la vida se rige tan solo por la
lógica y el azar? Este y no otro es el
conflicto real del thriller: dos posturas
diferentes acerca del mundo y el conocimiento.
El protagonista confía en la capacidad del
método lógico, en las matemáticas como
instrumento perfecto para discernir lo
verdadero de lo falso. Seldom es viejo y
desconfía de todo. Cree que existe una
disociación irresoluble entre el pensamiento
puro y la materia. Nunca podremos tener una
certeza absoluta acerca de quién es el asesino
porque nunca tendremos suficientes pruebas, y
ninguna de ellas es absolutamente irrefutable.
Seldom es un cínico, pero se acerca más a la
verdad al dudar acerca de ella.