Hablando de sexo
Como en nuestra sociedad hay mucha gente que teme hablar
del sexo, lo más probable es que habrás oído muchas cosas malas en cuanto al
sexo. A continuación te presentamos una serie de mitos,
los cuales estamos ya cansados de oír. ¿Has oído algunos últimamente?
mito:
Los homosexuales, las lesbianas y la gente bisexual no son normales. Son
gente pervertida.
realidad:
Hay millones de personas que son homosexuales, lesbianas o bisexuales. Tal
vez no lo sepas, pero tienes amigas, amigos, familiares, maestras, maestros
y vecinos que son gay.
mito:
Los hombres necesitan tener relaciones sexuales más que las mujeres. A las
mujeres que le gustan el sexo son inmorales.
realidad:
¡No! Todos tenemos necesidades sexuales. Disfrutar del sexo es algo
perfectamente normal.
mito:
Las lesbianas no tienen que preocuparse de tomar precauciones y practicar el
sexo seguro.
realidad:
Las mujeres pueden transmitir enfermedades sexualmente y el VIH a otras
mujeres con quien tengan relaciones sexuales, no importa si su compañera
nunca se ha acostado con un hombre.
mito:
Si estás enamorado(a) de tu compañero(a) sexual, o si le eres fiel, o si
piensas que ninguno de los dos corre el riesgo de tener SIDA, no puedes
contraer el SIDA.
realidad:
Solamente el sexo seguro puede prevenir el SIDA. La monogamia, el
matrimonio, los anticonceptivos y los llamados "valores familiares" no te
protegerán.
mito:
La masturbación te cegará, te hará peludo o estéril.
realidad:
La masturbación es la manera más segura de disfrutar del placer sexual y, a
veces, la más divertida.
Probablemente tú ya tengas una idea de cuáles son las cosas
que te gustan hacer. Ahora, lo más importante es que se lo digas a tu
compañera(o) y que ella o él te diga a ti lo que le gusta.
Escoge el mejor momento. Respira profundamente antes de
empezar (ya que empezar es probablemente lo más difícil) y, simplemente,
habla.
Tal vez al hablar te calientes, te sientas más cómoda(o) y
puedas pasar un buen rato sin importar lo que hagas.
No importa lo que hayas hecho o decidido antes, tú siempre
tienes el derecho a cambiar de opinión. Nadie puede obligarte a hacer algo
que tú no quieras. Siempre tienes el derecho de decir que no y hacer que tu
pareja te deje tranquila(o).
No importa lo que tú y tu pareja hayan acordado hacer
sexualmente, pero siempre asegúrate de protegerte. Existen muchas cosas que
puedes hacer sin la ayuda del látex. Pero para otras cosas necesitas
condones, o plástico de envolver, o guantes, o tal vez todas esas cosas (Lee
la sección titulada El Sexo Seguro en esta guía). No conviene que te
imagines que tu pareja sabe tanto como tú acerca del sexo seguro. Por eso
siempre es mejor que hablen claramente de sexo.
Un chico que conocemos tiene una regla personal en cuanto
al sexo: Se asegura de hablar del asunto y de sacar el condón antes de
bajarse los pantalones. Otra amiga nuestra inventa fantasías sexuales en los
que se practica el sexo seguro y se las cuenta a sus parejas.
El asunto es, ¡habla de sexo! Comunícale a tu pareja lo que
sabes, y también a tus amigas y amigos, inclusive a tus padres y a tus
maestros, si es que puedes.
Es difícil ser distinto a tus amigos o tener que hacer
decisiones distintas a las de tus amigos. Te sientes bajo mucha presión para
que te acepte tu círculo de amigos. Pero, lo que tus amigos(as) elijan hacer
podría no ser lo que tú quieres. Como sea que te consideres (lesbiana,
heterosexual, bisexual o gay), algunas personas son algo más complicadas que
esas categorías, haciéndolas así aún más interesantes.
¿Alguna vez alguien te ha dicho una
de estas expresiones?
"Pero es que todo el mundo lo hace."
"Pero, ¿qué te pasa? ¿Eres lesbiana o qué?"
"Dices que no, pero la verdad es que sí quieres."
"El sexo es divertido solamente para los chicos, las
chicas no tienen por qué disfrutarlo."
"Tú de verdad no eres gay, simplemente no has
encontrado la chica ideal."
"¿Quieres decir que todavía eres virgen?"
"No puedes tener relaciones sexuales durante tu
período. Es asqueroso."
"Las personas bisexuales están simplemente
confundidas."
"Estaba yo borracho(a). Por eso no me importó."
"Si de verdad me quieres, lo harás."