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RELATOS GAYS POR
TITULO:
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30.-PASEO
POR LA PLAYA
Gay, trío. Una apasionante experiencia en una playa nudista con
un hombre muy viril y su compañero de juegos.
No sé si conocéis la costa de Huelva. Es una
verdadera maravilla. Desde la desembocadura del río Tinto hasta la del
Guadalquivir, es toda la costa una playa ininterrumpida de blanca y fina arena,
con el mar azul-verdoso al frente y a su espalda el lienzo trabajado con dunas,
pinos y acantilados arcillosos moldeados por el aire salubre de los que lloran
agua dulce de su interior que termina fundiéndose con la sinfonía de las olas
del mar. Una tarde de septiembre que me encontraba solo, me decidí a dar un gran
paseo por la orilla. Caminé bastante hasta que llegué a una zona nudista donde
además se encuentran buenos rollos gays. En un principio me daba vergüenza mirar
a los que tomaban el sol con todas sus intimidades al aire, pero en mi dirección
se encontraba un tío que tenia el pene más grande que jamás he visto, conforme
me iba acercando pude ver como le colgaba y lo
gordo que además era. Cuando llegué casi a la altura de aquella virilidad,
levanté mis ojos que se cruzaron con la mirada burlona de su propietario que se
había dado cuenta de mi embobamiento. Mis pezones sintieron un ligero
calambre y se endurecieron y mi pene también se despertó por el morbo de la
mirada de aquel macho. Seguí paseando y no hube dado más de diez pasos que no
pude vencer la tentación de mirar hacia atrás y allí estaba él con su mirada
clavada en mi, pero como siempre, no tuve valor de pararme y enfrentarme
con la situación y continué con mi paseo. Os diré que he sentido muchas veces
deseos hacia un hombre pero nunca había tenido ninguna relación con ellos hasta
que sucedió lo que seguidamente paso a describir.
Había caminado bastante, no había nadie más allá y el que estaba mas cerca
de mí era a mas de veinte metros, el lugar me pareció lo suficientemente
tranquilo para descansar, ponerme en pelotas y tomar el sol relajadamente.
Me tendí y entregué mi cuerpo al sol para que me tomase con todo su calor.
Con los ojos cerrados, las imágenes del pene que anteriormente había visto se
sucedían una tras otras y al desearlo, mis labios se humedecían con la lengua,
mis pezones estaban tan duros como las conchas, mi capullo saludaba erecto al
sol y mis testículos subían y bajaban como una noria. No podía más, el calor y
mi irritación me abrasaba. Me levanté y me dirigí a
la orilla para refrescarme. Cuando regrese observé que el tío que estaba mas
cerca de mí, había encontrado un rollo, precisamente era el de la descomunal
polla. Estaban
escondidos entre unas dunas y el del pene grande se tragaba la polla del
otro. Aquella escena me puso a tope de caliente y con todo el descaro del mundo
me puse a observarlos. No tardó mucho en que se dieran perfecta cuenta de que
los observaba y a pesar de todo siguieron con lo suyo. Al cabo de un rato el que
chupaba la polla se dio la vuelta, se puso a cuatro patas agarró el pene de su
compañero y se lo metió en su trasero.
Estaba de pie presenciando aquellas escenas, me estaban volviendo loco, con
mi pene completamente erecto y con la complicidad de los que estaban fornicando
pues de vez en cuando dirigían sus miradas hacia mí y sabían que yo los miraba,
me fui acercando un poco mas para no perderme detalle. De pronto el macho detuvo
sus movimientos, le dijo algo a su amante y para sorpresa mía, vi como con su
mano me hacia ademanes para que me acercara y me incorporara a sus juegos. Con
toda la locura del deseo me acerqué a los dos. El macho tenia un cuerpo para
comérselo, con unos ojos claros preciosos, brillantes y llenos de lujuria,
estaba buenísimo. Nada más llegar a su lado, sin parar sus acometidas me agarró
la cabeza y me besó en los labios. Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo, abrí
mi boca y dejé que el segundo beso me metiera la lengua. Después empecé a
acariciar la espalda de su hembra, deslizando mi mano hacia abajo hasta llegar a
su polla que estaba semierecta, la agarré y comencé a meneársela mientras mis
labios besaban su columna vertebral, hombros y cuello. Esta postura mía,
propició para que el tío activo alargara
su mano para acariciarme las nalgas, me pasara el dedo por mi ano y seguidamente
lo introdujera en él. Levanté la mirada y vi que la suya me decía que a mí
también me follaria por lo que, al igual que el otro seguí a cuatro patas
entregándome completamente a su dedo. El hombre que recibía todas nuestras
atenciones se lo estaba pasando
estupendamente sintiendo como le entraba la polla entera en su culo mientras
por otro lado yo lo besaba y lo masturbaba. Cuando pasó un rato, el que estaba a
cuatro patas como yo, se incorporó ofreciéndome su polla que ya estaba
completamente dura por las caricias que yo le había hecho. Aquel pene, no sé si
por lo cerca que lo tenia de mis
ojos, pero me pareció enorme, en grosor y en largura, y sin vacilar metí la
cabeza en mi boca saboreando el ligero fluir de sus líquidos lubricantes. Me
estaba volviendo loco, con aquella descomunal polla en mi boca y por otro
lado mi machote jugaba con sus dos dedos dándoles vueltas en mi ano. Saqué de mi
boca la polla que chupaba, volví la cabeza, miré intensamente a los ojos de mi
hermoso macho y con todo el deseo del mundo le supliqué que me follara. Apartó
un poco al otro, se puso detrás de mí, y le dijo a su compañero que le chupara
su pene y luego mi culo, para que estuviese bien lubricado. Cuando sentí la
lengua en mi orificio anal creí que me desmayaba de gusto, me contorsionaba y
levantaba mi trasero para que aquella lengua me penetrara
y en aquellos momentos me daba la impresión de que mi esfínter anal, por el
deseo, él solo se abría como una boca deseando que entrase entera la lengua.
Cuando mi agujero chorreaba de saliva y deseo, la lengua se retiró y se puso en
la puerta de mi interior la polla de mi macho que con todo el tacto y la
suavidad del mundo se fue introduciendo en mí poco a poco hasta su base,
continuando después con un suave mete y saca. Yo dejaba hacer a mi maestro
mientras con mi boca masturbaba la polla de su compañero Me penetraba tan bien
que en pocos instantes me vi que yo mismo locamente empujaba mis nalgas para que
el pene entrase entero y los testículos se estrellasen contra los míos. Fue tan
apasionada la follada que mi macho no pudo resistir y mientras me agarraba
fuertemente por la cintura, su polla explotó llenando mis intestinos de
abundante semen. Nada más retirarse mi primer amor, el de la polla grande me
dijo que me iba a follar. A mí me dio un poco de miedo pues la verdad es que si
cuando se la vi por primera vez sin erección me pareció grande, después de mis
mamadas la tenia enorme, casi el doble que la del otro. Me vio la cara de
asustado y me dijo que su amigo me había abierto bastante mi ano y que con el
semen del otro dentro, entraría su pene sin mucho esfuerzo. No sé si me
convenció o el morbo deseoso que tenia que me puse de nuevo a cuatro patas,
incliné mi cabeza apoyándola sobre mis brazos y con mi trasero completamente
erguido se lo ofrecí. Sólo pude sentir la cabeza de su miembro apoyarse en mi
agujero pues de un solo golpe me la metió hasta mi estomago. Por el dolor que me
produjo grité tan fuerte que seguro que me escucharon desde muy lejos
enterándose de que me follaban. Con la primera embestida y su polla entera
dentro de mí, se quedó quieto para que mi agujero tomase conciencia del
tamaño y se relajase, mientras tanto sus manos me acariciaban la cintura,
espalda y pezones. No sé si os podéis imaginar mis sensaciones. Disfrutaba de lo
lindo con las caricias que me hacia en mis pezones que parecía que crecían en
volumen y por otro lado sentía que tenia mis intestinos completamente ocupado
por el pene y como éste, sin los movimientos de entrada y salida, se movía
dentro de mí por sus contracciones que hacia. Cuando menos me lo esperaba, dejo
mis pezones y agarrándome fuertemente por la cintura empezó a sacarla y meterla
violentamente, produciéndome de nuevo dolor pero algo menos intenso que antes. A
pesar de todo le dejé que me poseyese, que me partiera el culo, Deseaba sentirme
humillado por aquel miembro viril y que hiciera con mi culo lo que quisiese.
Después de un gran rato de bombeo, ya con mi agujero completamente relajado,
sentía perfectamente como cada vez que me sacaba la polla mi esfínter anal
se contraía un poco y luego sin ninguna resistencia la dejaba entrar de
nuevo toda entera. Mientras tanto mi primer amor que se había puesto otra
vez cachondo me introducía su maza de carne en mi boca que chocaba contra mi
garganta por cada envestida que el otro me daba en mi culo. No sé cuanto tiempo
me estuvieron follando, pero mi trasero estaba que rugía de caliente hasta que
la polla explotó y me inundó de semen. Cuando ocurrió esto, eché mis brazos
hacia atrás agarrándolo por sus nalgas y apretándome fuertemente para sentir las
palpitaciones de su pene dentro de mí y su semen llenándome completamente.
Después sin sacar la polla de mi culo, agarré con mis manos la de mi amante y le
propicié semejante mamada que no tardó ni medio minuto en correrse llenando mi
boca de su leche dulzona, la cual tragué sin dejar escapar ni una gota.
No quiero terminar sin deciros que otro de los placeres que sentí fue cuando el
nabo salió de mi ano. La sensación tan placentera, cuando el semen saliendo de
mi ano se deslizaba por mis piernas, es deliciosa. Como contrapartida, es el
vacío que me dejo pues hubiese querido que ese pene se mantuviera así siempre
dentro de mí. Tumbado en la fina arena, completamente relajado, con la mirada
fija observaba el encuentro del sol con el mar. El sol penetraba en el agua
mientras se iban produciendo cambios de luz por cada vaivén de ola que a su vez
terminaba rompiendo en la playa.
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