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RELATOS GAYS POR TITULO: RELATOS 1 RELATOS 2 RELATOS 3 RELATOS 4
45.- MI ULTIMO CONGRESO Dominación, gay. Un chico se convierte durante una semana en la putita particular del "señor". Como introducción os diré que soy un chico de 30 años, moreno, bien parecido, con una buena situación profesional y soltero, sin dificultades en lo que a compañía se refiere y nunca había tenido una relación homosexual o masoquista ni ningún interés o atracción por este tipo de relaciones, de ahí lo sorprendente de la experiencia que paso a relataros. Hace 2 semanas viaje a Madrid para realizar un congreso de una semana, llegue el lunes sobre las nueve, deje el coche en el parking del hotel, el equipaje en la habitación y fui caminando al palacio de congresos, recogí las credenciales y documentación y entré en el salón de sesiones, buscando mi sitio. Estaba contento, me gustan los congresos porque son buenos profesionalmente, además de unas mini vacaciones pagadas, los asistentes suelen ser interesantes y casi siempre se liga y ello dada la diferente procedencia de los asistentes significa sexo del bueno y lo mejor, sin ningún compromiso. La cosa empezaba bien, mi compañero de la derecha era mujer pero resulto casada, fea y con unos cuarenta y muchos, a la izquierda tenía a un señor de aspecto muy cuidado, de unos cincuenta años, barba y pelo canoso y magníficamente recortado, buen conversador, tablas, mundo y que terminaría, quién lo iba a decir, camelándome, sodomizandome, feminizándome y adiestrándome y sometiéndome, hasta convertirme en su putita particular durante toda la semana del congreso, a mí, que iba a enrollarme con la primera que se cruzase y terminé siendo ligado, y por un tío. En el café empezaron a formarse los grupos, el mío no me gustaba excesivamente por estar integrado por unas 6 personas, solo 2 mujeres y todos con una media superior a los cuarenta y cinco años, "el Sr." Rápidamente cogió las riendas del grupo y de la conversación, me dedicaba una cierta atención de la que yo ni siquiera me percate, y imagino que debí pasar por tímido y reservado porque prácticamente no intervenía. la realidad era muy diferente, simplemente no me interesaba lo más mínimo ese grupo de cincuentones y sus problemas habituales de batallitas de trabajo, jefes, hijos, etc, y a la mínima ocasión me trasladaría a un grupo mas acorde con mi situación y aspiraciones y desde luego con mujeres. La buena educación manda y la comida transcurrió igual que el café y con "el Sr. a mi lado, lo mismo en el café de la tarde donde se planteo cena y copas nocturnas que yo amablemente rechace, prefería salir de marcha por mi cuenta. Sobre las 8 de la tarde regrese caminando a mi hotel, me duche y cuando me dirigía al parking, con idea de cenar y después tomar un par de copas, sorpresa, en el recibidor encuentro casual con el Sr., invitación a cenar y por educación aunque algo contrariado acepte, el Sr. llevaba la situación y yo, resignado, me limitaba a asentir y poco más, cogimos su coche, como no, y me llevó a un buen restaurante. He de reconocer que era una compañía
agradable, un magnifico conversador, culto, inteligente, ameno y listo, yo no me
tengo por tonto pero lo cierto es que hoy, al cabo de 2 semanas, me doy cuenta
que el encuentro no fue casual, y aprovechó la cena para conocer mi vida,
incluso aspectos íntimos que yo en aquel momento ni siquiera relacione, así se
enteró que sexualmente sólo me relacionaba con chicas y siempre sexo seguro (con
preservativos), que nunca había tenido experiencias homosexuales, ni participado
en tríos o similares, en otro giro de la conversación hablando de ONGs, le conté
que no participaba en ninguna y que mi único gesto de solidaridad por la
humanidad era ser donante de sangre. Yo ingenuamente pensaba que hablábamos de
solidaridad y resulta que lo que realmente le importaba era saber que estaba
sano para follarme a placer y sin ninguna precaución porque los preservativos le
incomodan. Resumiendo, la cena resultó muy agradable, el vino y los chupitos fueron abundantes, y después fuimos a una conocida discoteca, tomamos otras dos copas, y lo único digno de comentar es que la única posibilidad de ligar que se presentó la espantó torpe y rápidamente, yo pensé que era cosa de la edad y no le di mayor importancia. Para terminar me llevó a un pub de top less donde tomamos otras dos copas y que sirvió para que yo terminase con un puntito muy considerable y un calentón bastante decente. Volvimos al hotel sobre las cinco, y insistió en tomar la última copa en su habitación, yo tenía sueño, iba bastante puesto y lo único que me apetecía era meterme en mi cama, pelármela y dormir, la noche había estado bien pero empezaba a resultar bastante pesado. Mi habitación estaba en la planta 3 y la suya en la 5, insistió mucho y me sabía mal ser desconsiderado, al fin y al cabo había corrido con todos los gastos y ni siquiera me dejo pagar alguna copa. Tenía una habitación tipo suit estupenda, con tres piezas todas con ventanas al exterior, un hall a la entrada tipo sala de estar, una segunda pieza con pasillo y baño enormes, y una tercera inmensa, que hacía de dormitorio con mesa despacho y mesa de reuniones. Pasamos al dormitorio, preparó dos copas,
conecto la TV, sintonizó un canal porno y se marchó al baño, tardaba lo suyo y
yo lo único que deseaba era terminar la copa de cortesía lo más rápido posible y
marcharme a mi habitación. Todavía no me había enterado que aquel Sr. Quería
rollo y yo era el menú. Todo un mundo de sorpresas estaba por llegar y muy placenteras, yo pensaba que estaba en manos de un viejo verde y salido y resulta que estaba en manos de un verdadero maestro en el arte de dar pero sobre todo de procurarse placer, mil veces me iba a llevar al límite del orgasmo y mil veces me dejaría suplicándole que siguiese, que necesitaba correrme, así hasta feminizarme, convertirme en su perrita sumisa, deseosa de macho y sexo hasta límites insospechados y entregada totalmente a sus deseos y caprichos. Me acarició lenta y pausadamente por encima
del pantalón, sopesando tamaño y grosor, desabrocho el cinturón, pantalón y
bragueta con una tranquilidad pasmosa e incluso desesperante, continuo sus
caricias por encima del slip, yo deseaba que me liberase de su presión y
alcanzase mi polla de una vez, que dicho sea de paso tiene un tamaño mas que
considerable, y la presión del slip era insoportable, intente liberarla pero me
sujeto las manos con firmeza al tiempo que me decía, tranquila putita caliente,
deja que te de placer y libérate, en todo momento me trataba de mujer, de puta,
de cachonda, viciosa etc, y si intentaba tocarme o moverme me sujetaba
firmemente hasta que mi resistencia desaparecía, le facilite la tarea de bajarme
el pantalón, quitarme los zapatos, calcetines y pantalón, después de un rato
largo de carias por fin me quitó el slip y respire aliviado y agradecido, estaba
muy caliente, desnudo de cintura para abajo, y entonces llego el primer suspiro
de placer que broto de lo mas profundo, mi excitación se disparó y a partir de
ahí fui realmente su puta entregada y dispuesta. La penetración con el improvisado vibrador duró todo el tiempo que tardó en fumarse el puro, mi placer era enorme, siempre estaba a punto de correrme pero si hacía algún amago de tocarme la polla, la respuesta era un fuerte azote en el culo cuyo escozor se prolongaba algunos minutos, acompañado de "quieta zorra, aprende a ser obediente y concéntrate en el placer que te proporciona ese chochito sabroson y virgen. Eres una zorrita muy salida, te gusta puta, eres una guarra, disfrutas como una perra, marrana, viciosa, zorra caliente.
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