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48.-
LA DEPILACION
Gay, maduros. A través
de un anuncio acudió a un centro de estética y se puso en manos de un experto
para depilarse enterito... ¡¡¡Qué morbo!!!
Siempre
me había dado morbo afeitarme el pubis y losgenitales, de hecho lo hacía de vez
en cuando y aquello llamó mi atención con poderoso atractivo. Ahí estaba, lo
leía y releía una y otra vez y me excitaba imaginar que llamaba y concertaba una
cita... Se trataba de un anuncio
en la sección de contactos del diario. El texto decía: Gabinete íntimo
profesional. Especialidad en
depilación íntima y depilación integral. Unisex. Concertar cita previa. Teléfono
...Llamar a un anuncio así era una tontería, lo sabía, pero fue un impulso. No
sé cómo ni porqué, simplemente lo hice.
Llamé y concerté una sesión para el viernes por la tarde.
Cuando por fin llegó el día y acudí a la cita,
encontré que, tras llamar al timbre y ser recibido por una
señorita, aquello era un Gabinete de Estética por todo lo alto. Estaba montado
lujosamente y con muy buen gusto. Desde luego el negocio no debía ir nada mal a
juzgar por la decoración. Me hizo pasar a una salita de espera y me comentó que
en seguida me atendería Pablo, el esteticista. Me senté en un confortable
sillón, tomé una revista cualquiera y me dejé relajar por aquella música
ambiental,
suave y agradable.Al ratito entró el tal Pablo. Maduro (unos 40 años), muy
moreno y cuidado, de trato amable y blanca sonriente. Se
presentó y hablamos sobre lo que yo quería. Él explicó que su especialidad era
la depilación o retoque de las zonas íntimas y que la clientela podía pedirle
cualquier cosa,
que por rara que pareciera él la hacía. Me dijo que lo que ahora se llevaba, lo
que estaba de moda en la estética aplicada a hombres era la depilación integral.
Que a las
mujeres les atraía enormemente el cuerpo de un hombre de tacto suave y lampiño.
Que era lo último de lo último y que tenía muchos caballeros que venían a
hacerse el pecho,
vientre, sobacos, pubis y genitales. También me dijo que muchos decidían no
afeitarse brazos ni piernas ya que socialmente era más comprometido y preferían
no delatar su depilación.
-Bien, y eso... ¿cuánto me va a costar? -¿Una
integral? 60 euros y 100 si hay que hacer brazos y piernas. -¿No es un poco
caro? -No cuando veas el esmerado servicio que doy ¿te animas?Sigo sin saber
cómo, pero el caso es que accedí (¿por morbo?). Le contraté un servicio de 60
euros y me pasó a su cabina de trabajo. Una habitación amplia y confortable. Nos
sentamos en su mesa de trabajo e introdujo mis datos en el ordenador. Después me
invitó a pasar detrás de un bonito biombo y me pidió que me desnudara.-¿Del
todo? -¡Pues claro! ¿cómo iba a depilarte sino? ¡Anda, ponte en
pelotas y no seas vergonzoso justo ahora, hombre!Cuando abrí la cremallera de
los pantalones y me los bajé
(nunca uso ropa interior), una erección comenzó aapoderarse de mi sexo. ¡Estaba
excitado, si, muy excitado!Iba a posar desnudo para otra persona que me iba a
estartoqueteando durante un buen rato, y eso me ponía cachondo.-¿Ya estás?-¡No,
un momento, enseguida salgo!Hice un esfuerzo urgente de concentración y cuando
sentí
que la cosa se relajaba, salí como si nada pasara.-¡Así me gusta, sin
inhibiciones! ¿Ves como no pasa nada?
¡Ni que fuera la primera vez que veo a alguien desnudo!
¡Tu estate tranquilo y relájate!Hizo ademán de que me estirara sobre una camilla
y así lo
hice. La verdad es que estaba algo tenso.-Primero voy a recortar con maquinilla
todo este vello
largo para luego poder depilarte mejor ¿vale?
Y sin mas, empezó a pasar una rasuradora
eléctrica por el pecho. Resultaba agradable, así que cerré los ojos y me relajé.
La máquina avanzaba a buen ritmo, de modo que enseguida pasó a limpiar el
vientre. Luego me pidió que
levantara los brazos y se concentró en los sobacos. Antes de que me diera
cuenta, ya estaba atacando el vello del pubis. Notaba la maquinilla haciendo
presión sobre él,
suavemente, delicadamente... ¡sensual diría! Tuve que hacer verdaderos esfuerzos
para no tener una nueva erección. Notaba perfectamente el recorrido de la
maquinilla, de modo que podía calcular el grado de afeitado que ya había
recibido y sabía que ya no debía quedar nada o casi nada. Sin embargo la
maquinilla seguía
atacando, con suavidad, haciendo recorridos largos que terminaban golpeando con
delicadeza mi pene. De vez en cuando, el calor de su mano acariciaba sin querer
mi sexo. Noté que, poco a poco, de forma irremediable, la polla dejaba de
ser una cosita arrugada para pasar a ser una verdadera polla con ganas de
presentar armas, así que me
concentré más y más intensamente en impedir que eso
ocurriera. Y cuando más concentrado estaba... ¡sonó la
campana del primer asalto!-¡Bueno, esto ya está! ¡Anda, levántate y ponte este
albornoz!-¿Qué?-¡Sí, póntelo, no queremos que te enfríes al salir de la
ducha!-¿Tengo que ducharme ahora? -¡Claro, es para quitarte todos los pelitos
sueltos que han quedado por todo el cuerpo y para abrirte los poros!La cabina de
ducha estaba en un baño ultramoderno, a la
última en lo que a estilo se refiere. Griferías de diseño, lavabo de acero
inoxidable, luces de última tecnología, música ambiente... ¡Genial! El agua
corría por mi cuerpo a una temperatura increíblemente agradable. El chorro salía
de una alcachofa de aspecto carísimo, de tal manera que en
vez de chocar contra mi cuerpo, parecía querer enroscarse a él. Caía como a
rosca, sin salpicar, produciendo burbujeo y caricias. ¡Gratificante!-¿Ya estás?
¿qué tal la ducha? -¡Uff, increíble!-¡Bien, me alegro! ¡Bueno, vuelve a la
camilla y pon las piernas en estos soportes!Mientras me había duchado, él le
puso a la camilla unos accesorios que le daban aspecto de cama ginecológica. Me
recosté y puse las piernas apoyadas en aquellos soportes. Él los ajustó a
la medida de mis extremidades y cuando terminó, me sentí
verdaderamente desnudo. Estaba allí,
completamente desnudo y afeitado, tumbado sobre aquella
cama tan bien iluminada, con los muslos bien separados y
las piernas en alto, enseñándolo todo, todo, todo. A merced de sus miradas.
Repito, me sentí auténticamente desnudo y sentí un poco de pudor, un atisbo de
vergüenza
me recorrió. Sin embargo él, como muy acostumbrado a esto,
tomó una brocha y un cuenco lleno de jabón y comenzó a untarme todas mis
partes.-¿A cuchilla? ¿Vas a afeitarme? ¡Yo creí que... -¡Por favor, no solo se
trata de depilarte, esto es una
filosofía en sí mismo, es una terapia de relajación! La cosa consiste en que
cuando tú salgas de aquí te hayas quedado tan a gusto que desees volver. ¿me
comprendes? Yo
me gano la vida fidelizando a mis clientes, no sableándoles el primer día que
entran aquí. Quiero que
disfrutes mientras te dejo bien afeitado, quiero que cuando acabes te mires al
espejo y te dé morbo verte así, quiero que te apetezca volver a ponerte en mis
manos
porque sabrás que yo cuido tu cuerpo, lo mimo y lo trato
con tanto gusto para que se convierta en un vicio, en una
necesidad. Tú estate tranquilo, tranquilísimo... Y déjate
hacer mientras disfrutas... ¿Entendido? ¡Deja de estar preocupado...!Cerré los
ojos y me dejé hacer. Empecé a sentir las pasadas de la brocha caliente, húmeda
y llena de espeso
jabón. Más que pasadas eran como lengüetazos... Recorrían todo el pubis... y las
ingles... y los huevos... y debajo de los huevos... y volvían e las ingles, y al
pubis... ¡mhhhhh! La verdad era que aquello era un verdadero placer.-¡Oye,
estate tranquilo y relájate a fondo! ¡No te
preocupes lo mas mínimo por si tienes o no tienes una erección, es lógico que
ahora la tengas! ¿Me entiendes? Es mas, quiero que la tengas, ¿vale?Y sin
esperar respuesta empezó a embadurnarme más y mas descaradamente, buscando el
que yo disfrutara, buscando
excitarme. ¡Y vaya si lo estaba consiguiendo! Sus palabras fueron como un
bálsamo, me liberaron y dejé de tener vergüenza y preocupación. Así que ahora
podía concentrarme en no concentrarme, en liberar mi cuerpo de tensiones... La
brocha me estaba poniendo muy caliente y me puse a
fantasear con que era una lengua que recorría mis pliegues mas secretos, mi
sexo, mi culo...-¡Ahora me gustas, así es como quiero verte...
Desinhibido, relajado, disfrutando... Eso es..., así..., así...Y mientras
me hablaba yo sentía cómo ya no me embadurnaba con la brocha, sino que recorría
mi cuerpo con sus manos
llenas de jabón, extendiendo la crema por el vientre, por el pecho... ¡Joder, me
encantaba el tipo aquél! ¡Me estaba haciendo sentir mi cuerpo por centímetros,
con verdadera
intensidad! Me había puesto tan caliente que deseaba en esos momentos que me
agarrara la polla y me hiciera una paja, que me la mamara hasta hacerme aullar
de gusto, que
metiera sus dedos enjabonados en mi culo, a fondo, con energía... o
mejor aún, que me metiera por el culo su polla y me follara en aquella postura.
¡Bueno, estaba teniendo todas las fantasías del mundo!Pero no me hizo nada de
eso, se detuvo a tiempo, antes de
que yo se lo suplicara. Y comenzó a afeitarme con la navaja más afilada del
mundo. La hoja no cortaba, patinaba. Se deslizaba conducida por unas
expertísimas manos y lo hacía de tal manera que antes de darme cuenta, me había
dejado mas suave que el culo de un bebé. Me depiló a fondo el culo, las ingles,
los testículos, el pubis, el vientre, el pecho y los sobacos.-¿Qué tal? -¡En la
gloria! ¿ya se ha acabado?- Pregunté con verdadera lástima.-¡Casi! ¡Anda, vuelve
a ducharte!
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