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49.-
UN GATO Y DOS TEQUILAS (II)
Gay, trío. Los tres
amigos, juntos pudieron disfrutar de una buena sesión de sexo
Después de nuestro caliente baño, Karlos y yo decidimos que había llegado el
momento de comenzar nuestro plan, él se metió en su pieza a cambiarse y yo en la
mía, donde estaba Tom. Me recibió con una sonrisa hermosa, me dijo que todavía
estaba muy "cachondo", y corriendo las sábanas me dejó ver su mástil erecto que
ansiaba ser devorado. No lo pensé mucho y me llevé a la boca esa delicia dándole
una mamada rápida y violenta, que lo hizo explotar en mi garganta en litros de
esperma caliente. Nos vestimos y los tres salimos de paseo. Primero a comer a un
restaurante de la costanera sur, luego a tomar algo a un pub, y finalmente a una
disco que estaba de moda por esos días, y donde concurrían, según me habían
dicho, toda clase de personas, y así era, ya que al entrar vimos a dos lesbianas
besándose. Eso era tan sólo el principio de lo que veríamos en ese lugar. Nos
ubicamos cerca de la barra y Karlos puso en práctica la primer parte de nuestro
plan, compró tres tragos de los que le gustan a Tom, y los bebimos rápidamente.
Después fueron otros tres, y otros tres más. Ahora me tocaba a mí, fui hasta la
barra y pedí dos tragos con mucha Seven up y uno del que le gustaba a Tom. Al
acercarme le dije a Karlos "Probá éste que es el que más me gusta a mí, y para
vos, Tom, más de lo mismo, que se ve que te gusta mucho". Tom asintió y siguió
tomando, estas rondas se repitieron varias veces. Cómo a las tres de la mañana
estábamos los tres medios borrachos, pero nuestro plan había salido a la
perfección hasta el momento, Tom estaba realmente borracho, se reía por todo, y
nos abrazaba constantemente. Decidimos ir a casa.
Una vez allí, Tom se tiró en mi cama y prácticamente se durmió, Karlos se lavó
la cara y estaba como nuevo, yo también estaba bastante fresco. Era el momento
de comenzar la acción. Me acosté al lado de Tom y lo empecé a desvestir, al
principio se quejó, pero luego, después de darse cuenta que era yo quien estaba
haciéndolo se dejó hacer. Lo dejé en bóxer , y lo acosté boca arriba. Por un
instante lo contemplé, era hermoso. No me aguanté más y le mandé mano a su pija,
que a pesar del alcohol, respondió enseguida a mis masajes. "Que chido, que está
esto, pendejo", me decía, y cerraba sus ojos como elevándose a otra dimensión.
Karlos desde la puerta de la habitación, ya desnudo, se masturbaba viendo la
mamada que yo le daba a su amigo. Me metía su pija en la boca y me la tragaba
toda, subía y bajaba mi cabeza una y otra vez, deslizando mi lengua por toda su
carne.
Entonces, le pregunté a Tom, si quería probar algo nuevo. Con toda la excitación
que tenía me dijo que haga lo que quiera. Entonces le hice señas a Karlos que se
apresuró a llegar, y se acostó al lado de su amigo. Tom giró la cabeza, lo vio,
y sonrió. Karlos estaba contento, esa sonrisa era un signo de total aprobación a
su presencia. Mientras yo me engullía la pija de Tom, Karlos le mordía las
tetillas, y lo acariciaba por el pecho. Con su lengua lo lamió desde el cuello
hasta los pies. Yo abandoné la pija para dedicarme a los huevos. Pasaba mi
lengua sobre ellos y los besaba y mordía suavemente. Karlos se adueñó entonces
de la pija de su amigo y le siguió dando una mamada de lujo.
Me acosté en la cama, dejando a Tom en el medio. Y lo puse de costado. Mientras
Karlos le seguía chupando el tronco al otro, yo me adueñé de ese culito virgen y
metí mi lengua entre sus nalgas, dándole besos justo en el agujerito,
penetrándolo y lamiendo todas sus paredes internas. Ton jadeaba y se arqueaba de
tanto placer. Sus manos se habían adueñado de la cabeza de Karlos, y le
indicaban el ritmo a seguir. Estábamos en la gloria. Me desnudé y me ensalivé el
culo. Le dije a Karlos que parase, sino lo iba a hacer acabar. El chico dejó de
chupar y me rompió la boca de un beso. Nuestras lenguas se fundieron tan
apasionadamente que casi acabo. Le pedí a Karlos que chupara mi culo, que me lo
lubricara bien, y mientras él lo hacía acerqué mis labios a los de Tom. De
inmediato se corrió, como negándose, pero lo tomé del mentón lo besé a la
fuerza. Su boca se fue abriendo lentamente, hasta que nuestras lenguas se
encontraron y comenzó a besarme él. Lo hacía muy bien. El sabor de su saliva se
mezclaba con el del alcohol y a mi me enloquecía. Además, mi orto estaba ya que
patinaba de tanta saliva que Karlitos me había dejado. Me separé de los labios
de Tom, lo puse boca arriba nuevamente, y me senté sobre si pija, que poco a
poco se enterró en mi interior. Y comencé a cabalgar arriba de ese pendejo que
tanto me gustaba, y aún me gusta. Tom me apretaba los pezones y sonreía, Karlos,
se ubicó detrás de mí y comenzó a lamerle las bolas a su amigo mientras éste me
cogía. Yo estaba en el cielo, pero no podía dejar de lado a Karlos, así que me
salí, y le ofrecí mi lugar. Éste, sin lubricarse ni nada, no quiso perder un
solo segundo y se clavó el mástil de su amigo hasta los huevos. Cabalgaba y se
quejaba, pero el placer pudo superar el dolor y empezó a disfrutar de la culeada
que le estaban dando.
Yo, que había ocupado su lugar lamiendo los huevos de Tom, estaba muy caliente,
entonces le dije a Karlos que si quería que se la metiéramos los dos juntos. Me
dijo que no, pero cuando me sintió pegado a él, se inclinó hacia delante cómo
accediendo a mi pedido. Me agaché y le chupé el orto mientras era taladrado por
Tom. Mi lengua iba del mástil de Tom al culo de Karlos llenando todo de saliva
que facilitaba el mete y saca de ese pedazo de carne. Me puse de pie, y le
ofrecí mi pija a Karlos, que se la metió en la boca y la empezó a chupar
extraordinariamente. Cuando noté que estaba bien mojada, me puse detrás y
apoyándole las manos en la espada lo incliné acostándolo prácticamente sobre el
pecho de Tom. Ubiqué la cabeza de mi pija en su orto, y empecé a empujar. Poco a
poco los mismo movimientos de Tom ayudaron a que mi pija entre en Karlitos. La
sensación era única, sentir el roce de la pija de esa pija contra la mía, y la
presión que ambas hacían en el culo del muchacho era la gloria.
Karlos no paraba de quejarse, pero estaba calentísimo, y comenzó a pajearse
mientras su culito de 17 años era perforado por dos pijas juntas. No pasó mucho,
la paja lo hizo acabar encastrando el pecho y la cara de Tom, que estaba todo
sudado, a éste pareció no importarle la leche que tenía sobre él. Apuró sus
movimientos y cuando estaba a punto de acabar me dijo que lo quería hacer en mi
boca. Su borrachera prácticamente había desaparecido. Me salí de Karlos y Tom,
sacó su pija del culo de su amigo ofreciéndomela. Me la metí en la boca y de
inmediato me llenó de leche. Se la chupé frenéticamente un buen rato. Karlos se
seguía masturbando mirando sobre sus hombros la escena. Me puse de pie y le metí
sin aviso previo la pija en la boca, el chico chupó unos instantes y le vacié
todo mi cargamento en su garganta. Me arrodillé al lado de Tom y comencé a
lamerle el semen que tenia por el pecho y la cara, luego llevé mi boca a la
suya, y lo besé, depositándole los restos de Karlitos en sus labios. Tom se
lamió los labios y una vez más sonrió. Los tres nos quedamos dormidos desnudos y
transpirados. Al día siguiente la historia se repitió con algunas modificaciones
en los roles de cada uno.
Con Karlos, por esas cosas del destino, no nos escribimos más, pero con Tom,
chateamos todos los días. Lo quiero mucho, a pesar de la distancia, él lo sabe.-
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