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RELATOS GAYS POR
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56.-
JULIAN
Gay.
Le cambió la vida el día que su compañero de pensión y él se convirtieron en
amantes.
A los
cuarenta años, la vida me sorprende ejerciendo mi profesión de abogado en el
Depto. Jurídico de una importante empresa de mi ciudad; soltero, viviendo en una
acogedora casa de familia en la que cohabito, en forma esporádica, con algún
estudiante universitario.
Desde pequeño no he podido asumir mi masculinidad ya que desde que tengo uso de
la razón siempre me he dado cuenta que tengo una mayor preferencia hacia las
personas de mi sexo por encima de las mujeres. Esta permanente vacilación ha
marcado todos los aspectos de mi vida; en lo sexual, jamás he concretizado
relación alguna; en lo profesional, a pesar de mi título de Abogado, siento
pánico cuando tengo que litigar debiéndome conformar sólo con los aspectos
administrativos de mi profesión; en lo social, me puedo definir como una persona
que rehuye todo tipo de contacto y que es feliz aislándose en la intimidad de su
cuarto en donde puede desatar algunas inclinaciones que sí me hacen
tremendamente feliz: desnudarme por completo, colocarme algunas prendas
femeninas, recostarme en la cama y masturbar intensamente mi trasero.
Hace un tiempo atrás, creyendo que estaba solo en casa y haciendo un alto en mi
pasatiempo favorito, salí del cuarto para dirigirme al baño. Mis únicas prendas
eran una pequeña tanga negra y una eróticas medias que se apegaban a mi cuerpo
gracias a un fino portaligas. Sorpresivamente y a boca de jarro me encontré con
mi compañero de pensión, Julián, quien al pensar, al igual que yo que estaba
solo en casa, ingresaba a su cuarto a una compañera de estudios. El muchacho me
observó detenidamente y tan solo esbozó una sonrisa. Profundamente avergonzado
ingresé rápidamente a mi habitación en donde abrumado por la angustia me quedé
profundamente dormido.
Al día siguiente desperté tarde. Estando ya en el baño y mientras me duchaba
sentí que alguien entraba al cuarto; era Julián, estaba completamente desnudo (
su cuerpo era realmente hermoso impresionándome las gigantescas medidas de su
miembro ), sin decir nada se introdujo en la ducha y colocando el jabón en mis
manos me pidió que lo deslizara por su cuerpo. Vacilando comencé tímidamente a
acariciar ese divino y fornido cuerpo. Por cada milímetro de piel que tocaba, mi
mente, alma y espíritu gozaba y se recriminaba del tiempo perdido. Luego de
algunos minutos, Julián me colocó contra la pared, inclinó levemente mi cuerpo,
se apegó a mí y mientras su pene acariciaba mi trasero comenzó a besar mi cuello
y espalda; en ese momento me di cuenta que estaba completamente entregado a sus
deseos y estando a punto de estallar en una agradable sensación de intenso gozo,
el muchacho se detuvo; abrí mis piernas, tomó mis manos y las colocó en su
verga; estaba completamente erguida y mientras la acariciaba un cosquilleo de
agrado y satisfacción me invadió por completo. Una vez más cuando iba a lograr
un sabroso orgasmo mental, Julián nuevamente se detuvo. Me cogió entre sus
brazos y me llevó a su cuarto. Me colocó encima de la cama en cuatro pies y
agachándose abrió con sus manos mi trasero deslizando suavemente su lengua por
mi culo, luego, parándose comenzó a introducir si gigantesca vara en mi cuerpo.
Centímetro a centímetro goce con ese sabio pene que poco a poco se apoderaba de
todo mi ser. Luego de algunos minutos, con bastante esfuerzo y no menos dolor,
logré al fin tragármela por completo para luego, soportar sus embates hasta que
un potente chorro de semen se esparció con fuerzas en mis entrañas desatándose
en mi mente y en todo mi cuerpo un estado de placer y lujuria desconocido para
mí.
Luego de un breve descanso Julián me sentó en la cama y tomando mi cabeza entre
sus manos colocó su pene en mi boca. Mis labios aprendieron rápidamente a besar
ese hermoso músculo y saborear su sabroso líquido para luego, durante todo el
día, ser penetrado una y cien veces.
Desde ese día mi vida cambió radicalmente. He asumido a plenitud mi
homosexualidad reforzándose con ello, todos los aspectos de mi existencia,
mejorando así mi desempeño profesional y mis relaciones sociales.
Julián sigue siendo mi amante preferido, pero ello no me impide que tenga otros
amigos los que permanentemente me dan diversidad y plena satisfacción sexual.
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