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RELATOS GAYS POR
TITULO:
RELATOS 1
RELATOS 2
RELATOS
3 RELATOS 4
86.- UN JOVEN
PROFESOR (II)
Gay. Su profesor le
citaba a solas por fin en su oficina.
Yo quedé encantado de mi primera experiencia y
definitivamente tenía que buscar la manera
de vivir más experiencias con mi profesor.
Llegó el día martes, era el
día que tenía clase con él junto con los jueves,
pero este martes era
el primero después de nuestro encuentro sexual,
él me observó y su trato no era distinto conmigo
de el de los demás
estudiantes, lo que me desilusionó un poco, la
clase con él no era distinta para nada de
las anteriores, así
que me concentré en sólo aprobarle la materia ya que
estábamos a poco más de la mitad del
semestre. Sucedieron
largos nueve días sin señal de otra
aventura con este tipo
hasta un jueves por la noche en la misma
universidad. Robert
(Mi profesor) anunció en clase en la mañana que
tenía que dar una clase extra porque
íbamos retrasados con
respecto a las otras secciones, la clase iba a
ser el mismo jueves
a las 6:00 PM. La clase en la tarde
transcurrió con normalidad, ya en el fin
de la misma eran las
8:00 PM y me encontraba yo conversando con unos amigos
fuera del aula de clases y se me acercó el
profesor
diciéndome: -¿Joven, necesito hablarle le
espero en mi
oficina?, yo le contesté: -¿Está bien, en un momento voy
profesor?, tragándome toda emoción,
ilusión y pensamiento
morboso que pudiera mostrar. Mis amigos me
preguntaban: -¿ahora
que hiciste Billy??, -¿no se? contesté tratando de
creerme mi respuesta, ellos me despidieron
diciéndome que les
contara después. Respiré profundamente y me dirigí
hacia la oficina del profesor, entré en el
edificio
observando que no se encontraba ni un alma
en el mismo,
subí por las escaleras hasta el segundo
piso y ubiqué la
oficina del profesor, cuando hallé la puerta con su nombre
escrito en ella el corazón me empezó a
latir fuertemente
miré hacia los lados y no había nadie; eran las
precauciones que tomaba por si se daba el caso de
que el
profesor me hiciera feliz de nuevo; toqué
la puerta, -¿Quien
es?? se escucha, -¿Billy? contesté, -¿Esta bien,
pase adelante alumno?. Abrí la puerta, entré y lo
observé
sentado detrás de su escritorio, -¿Cierre
la puerta?, la
cerré, -¿Te estaba esperando?, -¿De que quería hablarme?
le dije, -¿Toma asiento? me dijo, me saqué
la mochila y me
senté en un pequeño sofá que había allí, entonces empezó a
hablar sobre cosas de la materia que daba
y yo lo
observaba disimulando mi desilusión y lo
único que podía
decir era -¿aja, si prof? repetidamente, y entonces él
metió la mano en una gaveta y sacó el
bóxer que llevaba yo
puesto aquella noche de pasión y me
preguntó -?¿sabes de
quien es esto??, yo sonriendo le dije: -¿es mío?,
-¿no es mío, oh mi
excitado alumno? me dijo guardándolo, se
levantó, -¿creías que se me había olvidado, sólo
era precavido? me
dijo dirigiéndose hacia mi. Me levante y nos
besamos apasionadamente, nuestras lenguas
luchaban una con la
otra, mientras él se deleitaba enredando los dedos de
su mano en mi cabello rizado y con la otra
me sobaba la verga
por encima de mis jeans y yo lo abrazaba
fuertemente, estaba excitadísimo, mi pene
presionaba contra el
slip que llevaba. Él empezó a desvestirme lo
cual no le fue tarea fácil debido a que como
hacía frío en
la ciudad en esa época del año, yo me
había venido vestido
con el slip, un bóxer-short, los jeans, una
camiseta, una
franelilla, un sweater, los calcetines y unas botas; -¿Un
bombero sería más fácil de desvestir? me
dijo riéndose.
Cuando terminó de desvestirme; quedando yo con solamente
los calcetines puestos; observaba mi pene
erecto apuntando
directamente hacia él, se dirigió a mí y me cargó,
besándome me dirigió hacia el escritorio y me
sentó, yo respingué
un poco debido al frío que sentí en las nalgas
al sentarme, mientras nos besábamos yo le iba
quitando el blazer y
la camisa, él se quitó los zapatos, el pantalón y
el slip, mostrándome su jugoso pene
petrificado y sus
gordos cojones. Él me recostó sobré el escritorio y yo
sentía nuevamente lo frío que estaba el
mismo, pero le
transmití rápidamente el calor de mi cuerpo, él se sentó
sobre mi pecho quedando frente a mi su
palo erguido y
recostándome sus bolas en el pecho, le masturbé un poco,
se acercó y abrí la boca para saborear su
pene, él se
inclino un poco hacia delante y yo le
tomaba de las nalgas
con mis manos e inicié una mamada soberbia, su
pene entraba y salía
de mi boca repetidamente, yo podía sentir
con mi lengua sus venas que le transportaban
sangre alrededor del
mismo, sentía sus latidos que sonaban
rápidamente dentro de mi boca, él gemía
del placer que yo le
producía, yo le daba masajes a su pene con mi lengua
pasándola sobre su cabeza que me dejaban
un sabor un poco
amargo muestra del néctar que iba a
recibir, después de un
rato de placer él exclamó: -¿aaaaaahhh!!!!! No la
sueltes baby? y
enseguida eyaculó dentro de mi boca; la primera
descarga que soltó pasó directamente hacia
mi garganta casi
ahogándome, el segundo lo pude controlar para
saborearlo, le di mi instantánea aprobación y
entonces me
di cuenta de que quería más del líquido de
éste hombre y sujeté
fuertemente sus nalgas para acercarle aún más hacia
mí y chupé su verga recibiendo los
posteriores chorros de
semen que soltaba, se lo mamé hasta que el
orgasmo se le apagó
tragándome hasta la última gota del néctar de su
amor. Él se recostó completamente en mí, nuestros
penes
estaban uno al lado del otro entre
nuestros cuerpos, me
besaba tratando de con la lengua tomar de
mi boca lo que
quedó de su semen mientras yo lo
acariciaba, así estuvimos
un rato hasta que le adelanté el cuerpo un poco
para rozarle su
agujero con mi pene, lo que le encantó la idea
pues se levantó un poco para que yo lo penetrara,
sujeté mi pene con
ambas manos apuntando hacia arriba mientras
él se escupía la mano lubricando mi pene y su
culo un
poco, fue clavándose poco a poco mi pene
en él hasta quedar
completamente sentado en mi, entonces fue cuando
empezó a cabalgarme, yo le acariciaba el
pecho, las piernas,
las nalgas; mientras él cabalgaba sobre mi su
pene me golpeaba suavemente lo que me
excitaba más aún,
tuve que tomárselo con una mano y
masturbarlo con la misma
suavidad, él detenía sus brincos para
iniciar un
movimiento ondulatorio sobre mi, todo esto
me producía un
gran placer, nuestros gemidos inundaron la
sala, él
saltaba bruscamente sobre mi, hasta
producir una gran
explosión volcánica que me recorría el
cuerpo, lo sujeté
con fuerza y alcé mi pelvis para
penetrarlo a fondo y mi
pene soltaba grandes chorros de semen
caliente como magma,
él recibía todo mi néctar con ansias pues
se movía con
lujuria y me apretaba el pene con las
nalgas. Cuando se me
separó, un chorro de semen le bajó del culo hasta
mí. El se acercó a
mí besándome con pasión y se recostó apoyando
su cabeza sobre mi pecho, estuvimos así un largo
rato, hasta que
recuperó fuerzas para iniciarme una follada
increíble, se levantó bajándose del
escritorio sus
movimientos, el ver su pene erecto y sus bellas nalgas me
volvieron a calentar, fue cuando me tomó
de los tobillos
para darme vuelta y mostrarle mi
hambriento hoyo, él se
lubricó el pene con su saliva y me lamió el culo
un poco, me tomó
nuevamente de los tobillos para separarme las
piernas flexionándolas hacia mí, presionaba su
pene contra mi
culito desvirgado anteriormente por él mismo, hasta que
logró entrar con su esfuerzo, yo recordé
relajarme y lo que
primero fue dolor se convirtió en placer al iniciar el
movimiento, ciertamente él me masturbaba
con su mano
izquierda haciéndome sentir una oleada de placer y lujuria
que se apoderaba de mi cuerpo; y con la
derecha me tomaba
del tobillo para besármelo, yo le
acariciaba con mis manos
hasta donde me alcanzaba; piernas y abdomen. El
continuaba
follándome y masturbándome cuando le avise que me iba a
venir, y rápidamente se me separó para
chapármelo, mamaba
con tanta fuerza que me provocó una segunda ¿erupción? en
mi pene volcánico, chorros y chorros de
leche, él trataba de
tomársela toda pero la gravedad se lo dificultaba,
cuando se me apagó el orgasmo retiró su rostro de
mis genitales y
continuó penetrándome, sus labios y barbilla
tenían parte del semen que le derramé y se acercó
a mis
labios para que lo probara, lo besé con
ansias explorándole
con mi lengua toda su boca buscando la leche
que yo mismo le deposité, le limpié también la
barbilla con la
lengua, cuando me sujetó fuertemente y gimió con
las mismas fuerzas, su rostro símbolo del placer
era un
poema, derramaba chorros de semen hasta lo
más profundo de mi
culito, él gemía en cada descarga, yo mientras tanto
sentía como las embestidas de leche le
salían de su pene y
entraba hasta lo más hondo de mí. El cayó sobre mí,
mientras yo le acariciaba y le besaba
tiernamente. Después
de un tiempo al recuperar nuestra energía,
él recogía todo el
desorden que habíamos producido mientras yo me colocaba
de nuevo todas mis ropas y calzado, él se
vistió también.,
me pidió que le trajera el auto del
estacionamiento
mientras él terminaba de recoger y alistarse. Yo tomé mi
mochila y las llaves del auto, salí de la
oficina, bajé las
escaleras y salí del edificio hacia el
estacionamiento, encontré fácilmente el
auto debido a que
pocos habían en el estacionamiento, miré alrededor y no
había nadie, entré en el auto y lo llevé
al edificio donde
Robert me esperaba, me cambié de asiento y él se subió y
me llevó a mi casa, me dejó a una
distancia prudencial,
nos despedimos con un beso, le di las
gracias por llevarme
y se despidió de mí.
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