|
|
 |
|
|
|
 |
|
 |
|
INDICE:
VIDEOS GRATIS
FOTOS
GRATIS
FORO
WEBCAMS
MÚSICA
TELEVISIÓN
SEX SHOP



|
|
95.-
CURIOSIDAD Y PLACER 1/3 |
Gay, felación. Iba a alquilar un
traje de etiqueta para una fiesta en una sastrería, sin imaginarse que en
aquel lugar sus fantasías más ocultas se fueran a hacer realidad
La curiosidad a veces
nos enfrenta a situaciones no premeditadas y
que de alguna manera descubren nuestro propio
ser interior.
Años atrás se me presentó la oportunidad de
concurrir a una fiesta donde la etiqueta era
condición excluyente.
Mis menguados ingresos en el trabajo que por
entonces tenía hacían impensado acceder a
comprar un smoking para esa ocasión tan
especial y que seguramente no se volvería a
repetir.
Una compañera de trabajo me sugirió entonces
que averiguase la posibilidad de alquilar
dicho atuendo. Me pareció interesante la
sugerencia y guía telefónica en mano comencé a
recorrer las páginas amarillas donde esos
servicios eran ofrecidos.
Varias fueron las consultas realizadas, cuyas
respuestas iba anotando en una hoja para
posteriormente según las direcciones y los
precios, hacer una pasada por los más cercanos
a mis posibilidades.
A una de mis llamadas respondió una voz de
hombre maduro pero con un tono claramente
amanerado, que con mucha cordialidad respondió
a mis interrogantes y luego de preguntarme que
tipo de fiesta era, que clase de compromisos
tenía en ella, mi edad (por entonces
veinticuatro) y mi talla aproximada, me invitó
a pasar por su sastrería asegurándome que
conseguiría lo que estaba necesitando, a buen
precio y seguramente disfrutándolo. Esto
último me sonó extraño, dicho por otra parte
en un tono que me sonó socarrón y casi
insinuante.
Los precios estaban dentro de un mismo entorno
y aquella voz acariciadora al final de la
conversación despertó en mi curiosidad.
La visita quedó resuelta.
Al día siguiente no sin cierto desasosiego
concurrí a la sastrería después de las cinco
de la tarde tal como me había informado mi
interlocutor, ya que sería la única hora
disponible.
Al ingresar, pude observar un gran movimiento
de empleados atendiendo a varias personas de
diferentes edades, tanto hombres como mujeres.
Una dependiente se me acercó y le di cuenta de
mi consulta telefónica. Luego de un "aguarde
un instante joven", la vi dirigirse a un señor
de unos sesenta años, bajito, de movimientos
aparatosos, de paso rápido y corto,
visiblemente muy activo en la atención de
muchos clientes casi a la vez.
No tuvo dudas que era el mismo que habló
conmigo telefónicamente y que, o era el dueño
o el jefe, dado, como se acercaban a él los
demás empleados a los que visiblemente
mandaba.
Sin voltear hacia mí, apenas una mirada casi
casual hacia donde yo estaba, sin demostrar el
más mínimo interés, algo le respondió a la
chica que volvió. "El señor Roberto, dice que
deberá armarse de paciencia y esperar ya que
hay muchos clientes".
La verdad que no tenía mucho que hacer a esa
altura, por otra parte el cartel del horario
indicaba que la atención al público finalizaba
a las 18 horas, para lo que faltaban apenas
veinte minutos, por lo que imaginé que a esa
hora como mínimo estaría ya atendido.
Me recliné en el sillón donde me había sentado
y comencé a observar el gran movimiento del
comercio. Me quedó claro por la gente que lo
visitaba, no todos los que aparentan un buen
pasar son propietarios de los trajes que en
determinadas ocasionas ostentan. Pude en esos
minutos reconocer a varias figuras cuyos
rostros había visto en revistas de actualidad,
en grandes recepciones y a algún que otro
animador de televisión cuya elegancia y
belleza, se mostraban frecuentemente en
programas de mucha audiencia.
Este hecho me hizo perder noción del tiempo y
cuando quise acordar a través de los
ventanales sólo ingresaba la luz del alumbrado
eléctrico de la ciudad, había mermado la
concurrencia y las puertas ya estaban cerradas
para el ingreso de clientes. A esa altura eran
más de las 7 y yo seguía esperando.
Tanto la espera, como el hecho de que el tal
señor Roberto seguía su periplo de un probador
a otro, respondiendo consultas e ignorándome
olímpicamente, hizo que me levantase con la
intención de irme, un tanto frustrado y casi
avergonzado conmigo mismo ya que aunque no lo
admitiese, no estaba allí solamente con la
intención de alquilar un traje. De hecho había
supuesto conocer de cerca (siempre les había
escurrido el bulto), a un personaje de mi
mismo sexo que creí se me había insinuado por
teléfono. Esa sin dudas era la más fuerte
razón de estar allí y reconocerme más me
molestaba.
>>>>> SIGUIENTE >>>>>
RELATOS GAYS POR TITULO
RELATOS 1
RELATOS 2
RELATOS 3
RELATOS 4
1 -
2 -
3 -
4 -
5 -
6 -
7 -
8 -
9 -
10 -
11 -
12 -
13 -
14 -
15 -
16 -
17 -
18 -
19 -
20 -
21 -
22 -
23 -
24 -
25 -
26 -
27 -
28 -
29 -
30 -
31 -
32 -
33 -
34 -
35 -
36 -
37 -38
-
39 -
40 -
41 -
42 -
43 -
44 -
45 -
46 -
47 -
48 -
49 -
50 -
51 -
52 -
53 -
54 -
55 -
56 -
57 -
58 -
59 -
60 -
61 -
62 -
63 -
64 -
65 -
66 -
67 -
68 -
69 -
70 -
71 -
72 -73
-74
-75
-
76 -
77 -78
-79
-
80 -
81 -
82 -83
-84
-
85 -86
-
87 -
88 -
89 -
90 -
91 -
92 -
93 -
94 -
95 -
96 -
97 -
98 -
99 -
100 |
CHICOS EN TU CIUDAD |
PAGINAS RECOMENDADAS :
©
www.marikas.org
2.009
Esta web es una creación exclusiva de
©Maestros
Del Click - Diseño y posicionamiento web |